miércoles, 30 de enero de 2008

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Cartón: Hernández


Cartón: Rocha


Cartón: Helguera


Jornada: UNAM



Pasó del sitio 68 al 59 en medición de contenidos en Internet sobre conocimiento científico
Se afianza la UNAM como la mejor de Iberoamérica en escala de la web
El primer sitio lo ocupó el Tecnológico de Massachusetts; en México, la universidad es seguida por el Tec de Monterrey
Se evalúa número de páginas electrónicas y las ligas a que lleva: Pisanty
Emir Olivares Alonso
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ascendió nueve posiciones en la escala internacional de la web, al pasar del lugar 68 al 59, con lo que continúa siendo la mejor universidad de Iberoamérica en esa área, y con ello obtiene un nuevo reconocimiento mundial.
En esta clasificación, elaborada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, por medio del Laboratorio de Cibermetría, con sede en España, se califica la calidad de los contenidos en la red, especialmente de los relacionados con el proceso de generación y comunicación académica del conocimiento científico.
Así, la máxima casa de estudios del país sigue cosechando reconocimientos a escala internacional, pues en noviembre del año pasado se colocó entre las 200 mejores universidades del mundo, según la publicación inglesa The Times, siendo la única institución de Iberoamérica que se ha mantenido en ese nivel por cuatro años consecutivos. Además, a mediados de 2007 la UNESCO designó a Ciudad Universitaria como patrimonio cultural de la humanidad. Asimismo, organismos internacionales han acreditado la calidad de la mayoría de las licenciaturas de la institución.
Divulgación del conocimiento
El objetivo de la medición de la web dado a conocer ayer es aumentar la divulgación del conocimiento y calificar la actividad científica, el rendimiento y el impacto en Internet. Asimismo, “analiza el volumen, visibilidad e impacto de las páginas que ofrecen las instituciones de educación superior, con especial énfasis en la producción científica”, señalan los organizadores de la medición.
Alejandro Pisanty, titular de la Dirección General de Servicios de Cómputo Académico de la UNAM, señaló en entrevista que en la clasificación se evalúan cuatro elementos: número de páginas unidas a la principal de la institución, número de ligas a las que se llega mediante una terminación “unam.mx”, número de archivos en diversos formatos que se localizan en las páginas de la UNAM y las citas que alguna investigación o documento extraídos de la red universitaria ha mantenido durante el semestre.
Explicó que la intención de la clasificación es mantener correlación entre la presencia en Internet de cada institución de educación superior y sus labores “tradicionales”. Este listado –que se realiza de manera semestral– evalúa las páginas web de 4 mil universidades del mundo, cuyo primer sitio fue para el Massachussetts Institute of Technology, que en la clasificación pasada ocupó el segundo lugar. Mientras que del segundo al quinto se colocaron las universidades de Stanford, Harvard, Pensylvania y California Berkeley.
Pisanty subrayó que actualmente, la liga unam.com.mx cuenta con un millón 450 mil páginas electrónicas, con millones de visitas mensuales. Agregó que en las recientes clasificaciones mundiales que han mantenido la metodología de calificación, la UNAM ha ido en constante ascenso. Así, en esta primera clasificación del año se ubicó por arriba de universidades como las de Tokio, Montreal, Génova, Calgary, Connecticut, Boston, Ohio y Ámsterdam.
Éste significa uno más de los logros de la UNAM a escala internacional, pues en sólo un año, en esta misma clasificación avanzó del sitio 81 –en el que se le colocó a principios de 2007– al 59. En 2006 estaba en el lugar 110, lo que demuestra que su ascenso ha sido constante.
En el ámbito nacional le sigue el Tecnológico de Monterrey, que se ubicó en la plaza 421, mientras que la Universidad de Guadalajara descendió del sitio 602 al 618, y la Universidad Autónoma Metropolitana se colocó en el 787.
En cuanto a la clasificación en América Latina, la labor de la UNAM también sobresale al ser la mejor catalogada. La segunda mejor clasificada en la región por esta medición fue la Universidad de Sao Paulo, Brasil, en el lugar 114; del mismo país, en un tercer sitio dentro de la región se clasificó en el sitio 197 a la Universidad Estadual de Campinas, seguida de la Universidad de Chile, que está en el cuarto lugar latinoamericano y 210 internacional; mientras que la quinta, la brasileña Universidad Federal de Santa Catarina, en el 234 de la clasificación general.
Recientemente, la UNAM ha conseguido una importante cantidad de logros y reconocimientos internacionales:
En noviembre pasado, pese a descender del sitio 74 al 192 en la clasificación mundial de la publicación inglesa The Times sobre las mejores universidades del orbe , “debido a que se modificaron las metodologías de evaluación”, la UNAM es la única institución de Iberoamérica que se ha mantenido entre los 200 lugares de ese listado. En 2004 ocupó el lugar 195, en 2005 avanzó 100 espacios y se ubicó en el 95, en 2006 ascendió al 74 y en 2007 retornó al 192.

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viernes, 25 de enero de 2008

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Jornada: EUA


Jornada: Rayuela


Jornada: Fidel Castro



Confirma el gobernante cubano que su crisis de salud lo tuvo entre la vida y la muerte
La madrugada del 27 de julio de 2006 pensé que era el final: Fidel Castro
Asegura que entre el trabajo de los médicos dictaba los arreglos para su autobiografía
En un nuevo artículo el presidente comenta algunos detalles de su enfermedad
Gerardo Arreola (Corresponsal)
La Habana, 24 de enero. Fidel Castro dijo hoy que en la noche del 26 al 27 de julio de 2006, cuando le estalló una hemorragia intestinal y fue intervenido de urgencia, pensó que estaba muriendo y en medio de las faenas de los médicos apresuró la revisión de su virtual autobiografía.
Desde aquella crisis, que lo mantiene alejado de sus funciones oficiales hace año y medio, Castro, de 81 años, se ha referido pocas veces a los detalles de su enfermedad.
Ya había contado que debió pasar por varias operaciones, al fracasar la primera. Esta vez, en un nuevo artículo difundido el jueves, confirmó que esa misma noche estuvo entre la vida y la muerte.
“Cuando enfermé gravemente la noche de 26 y la madrugada del 27 de julio, pensé que sería el final, y mientras los médicos luchaban por mi vida, el jefe de despacho del Consejo de Estado (Carlos Valenciaga) leía a exigencia mía el texto, y yo dictaba los arreglos pertinentes”, señaló el mandatario en el artículo.
El líder cubano se refiere al libro Cien horas con Fidel, elaborado por el escritor hispano-francés Ignacio Ramonet, a base de preguntas que Castro respondió sucesivamente en una serie de conversaciones y con fragmentos de discursos. Al final la obra fue revisada extensamente por el mandatario, para concluir en tres ediciones.
En julio de 2006 Castro hizo una gira por Argentina y a su regreso tuvo una extenuante jornada de trabajo. El día 26 celebró en la localidad oriental de Bayamo la fiesta nacional, y por la tarde presidió en la cercana ciudad de Holguín la inauguración de un emplazamiento de generadores eléctricos.
Sin que trascendiera ningún detalle entonces, el líder cubano fue operado de urgencia por una hemorragia intestinal, producto de una enfermedad que aún no se ha identificado oficialmente.
Cinco días después de la crisis, el 31 de julio, la televisión difundió la proclama en la que Castro anunció la cesión temporal de sus funciones a su hermano menor, Raúl, segundo hombre al mando en el país.
Con mensajes, fotos y videos, Fidel Castro mantuvo su presencia esporádicamente durante el segundo semestre de 2006. Hacia finales de ese año, su ausencia total y el tono del discurso oficial hacían suponer que estaba en una nueva crisis de salud.
Las señales dieron vuelta en 2007, cuando el mandatario se mostró nuevamente en imágenes que indicaban su recuperación paulatina. Mediante sus artículos empezó, entonces, a construir una virtual imagen pública.
En su texto de hoy, el líder cubano habla de su reciente encuentro con el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, quien ofreció aquí la impresión más optimista que se haya tenido de Castro desde hace año y medio, al estimar que el mandatario estaba “listo” para asumir su liderazgo político.
“Por aquellos días casi no dormía”, contó Castro este jueves, evocando aquel julio de 2006, cuando ya trabajaba sobre el texto preparado por Ramonet. Dijo que pensó inicialmente en aquella entrevista como una más de las que antes le habían hecho personajes como el fraile dominico brasileño Frei Betto o el ex líder sandinista Tomás Borge, pero que después se enganchó con la obra: “Me esclavicé”.
En ese momento, Castro había pasado por los rigores de otra operación, la que le produjo en octubre de 2004 una caída accidental, y que le causó una doble fractura, de rótula y de húmero, y en la que, según él mismo contó más tarde, perdió más de dos litros de sangre.
Dentro de un mes exactamente se reunirá la Asamblea Nacional del Poder Popular, el parlamento cubano surgido de las votaciones del domingo pasado. Ese cuerpo tendrá que elegir al Consejo de Estado, el máximo órgano ejecutivo del país.
Aunque no aparece en público ni puede mantener una sesión de trabajo convencional ni, mucho menos, volver al ritmo de trabajo anterior a la crisis, de acuerdo con todos los indicios, Castro se mantiene dando indicaciones políticas en sus artículos y en consultas directas con algunos funcionarios.
Bajo ese marco de actuación, el líder cubano podría ser elegido el 24 de febrero para continuar como jefe de Estado y de gobierno.

Fidel Castro Ruz
Lula (Primera parte)
Fidel rememora lazos de amistad que lo unen al Presidente Lula, de quien afirma que nunca fue un extremista de izquierda, ni ascendió a la condición de revolucionario a partir de posiciones filosóficas, sino de las de un obrero de origen muy humilde y fe cristiana. Precisa que en los obreros vio Carlos Marx a los sepultureros del sistema capitalista, pero que hoy hay factores absolutamente nuevos que le dan la razón y a la vez chocan contra sus nobles objetivos de una sociedad sin explotadores ni explotados, entre ellos la necesidad de la supervivencia humana
De forma espontánea decidió visitar Cuba por segunda vez como Presidente de Brasil, aunque mi salud no le garantizara un encuentro conmigo. Antes, como él mismo dijo, visitaba la Isla casi todos los años. Lo conocí en ocasión del primer aniversario de la Revolución Sandinista en la casa de Sergio Ramírez, entonces vicepresidente del país. Digo de paso que este último de cierta forma me engañó. Cuando leí su libro Castigo Divino —excelente narración—, llegué a creer que era un caso real ocurrido en Nicaragua, con todos los enredos legales que son habituales en las antiguas colonias españolas; él mismo me contó un día que era ficción pura. También me encontré allí con Frei Betto, hoy crítico aunque no enemigo de Lula, y con el Padre Ernesto Cardenal, militante sandinista de izquierda y actual adversario de Daniel. Los dos escritores procedían de la Teología de la Liberación, una corriente progresista en la que siempre vimos un gran paso hacia la unidad de los revolucionarios y los pobres, más allá de su filosofía y sus creencias, ajustada a las condiciones concretas de lucha en América Latina y el Caribe.
Confieso, sin embargo, que veía en el Padre Ernesto Cardenal, a diferencia de otros en la dirección de Nicaragua, una estampa del sacrificio y las privaciones cual monje medieval. Era un verdadero prototipo de pureza. Dejo a un lado otros que, menos consecuentes, alguna vez fueron revolucionarios, incluso militantes de extrema izquierda en Centroamérica y otras áreas, que después se pasaron con armas y bagajes, por ansias de bienestar y dinero, a las filas del imperio.
¿Qué tiene que ver lo relatado con Lula? Mucho. Nunca fue un extremista de izquierda, ni ascendió a la condición de revolucionario a partir de posiciones filosóficas, sino de las de un obrero de origen muy humilde y fe cristiana, que trabajó duramente creando plusvalía para otros. En los obreros vio Carlos Marx a los sepultureros del sistema capitalista:“Proletarios de todos los países, uníos”, proclamó. Lo razona y demuestra con irrebatible lógica; se complace y se burla demostrando cuán cínicas eran las mentiras empleadas para acusar a los comunistas. Si las ideas de Marx eran justas entonces, cuando todo parecía depender de la lucha de clases y el desarrollo de las fuerzas productivas, la ciencia y la técnica, que diera sustento a la creación de bienes indispensables para satisfacer las necesidades humanas, hay factores absolutamente nuevos que le dan la razón y a la vez chocan contra sus nobles objetivos.
Nuevas necesidades surgieron que pueden dar al traste con los objetivos de una sociedad sin explotadores ni explotados. Entre estas nuevas necesidades surge la de la supervivencia humana. Del cambio de clima no había idea en los tiempos de Marx. Engels y él conocían sobradamente que un día el sol se apagaría al consumir toda su energía. Pocos años después del Manifiesto nacieron otros hombres que profundizarían en el campo de la ciencia y los conocimientos de las leyes químicas, físicas y biológicas que rigen el Universo, desconocidas entonces. ¿En manos de quiénes estarían esos conocimientos? Aunque estos continuaran desarrollándose, e incluso superándose, y de nuevo se nieguen y contradigan en parte sus teorías, los nuevos conocimientos no están en manos de los pueblos pobres, que en la actualidad integran las tres cuartas partes de la población mundial. Están en manos de un grupo privilegiado de potencias capitalistas ricas y desarrolladas, asociadas al imperio más poderoso que existió jamás, construido sobre las bases de una economía globalizada, regida por las propias leyes del capitalismo que Marx describió y desmenuzó a fondo. Hoy, que la humanidad sufre todavía esas realidades en virtud de la propia dialéctica de los acontecimientos, debemos hacer frente a esos peligros. ¿Cómo se comportó el proceso de la revolución en Cuba? Sobre distintos episodios de esa etapa se ha escrito bastante en nuestra prensa durante las últimas semanas. Se rinde tributo a distintas fechas históricas en los días que corresponde a los aniversarios que cumplen cifras redondas de cinco o diez años. Eso es justo, pero debemos evitar que en la suma de tantos hechos descritos por cada órgano o espacio, según sus criterios, no seamos capaces de verlos en el contexto del desarrollo histórico de nuestra Revolución,pese al esfuerzo de los magníficos analistas de que disponemos.
Para mí, unidad significa compartir el combate, los riesgos, los sacrificios, los objetivos, ideas, conceptos y estrategias, a los que se llega mediante debates y análisis. Unidad significa la lucha común contra anexionistas, vendepatrias y corruptos que no tienen nada que ver con un militante revolucionario. A esa unidad en torno a la idea de la independencia y contra el imperio que avanzaba sobre los pueblos de América, es a la que me referí siempre. Hace unos días volví a leerla cuando Granma la publicó en vísperas de nuestras elecciones, y Juventud Rebelde reprodujo un facsímil de mi puño y letra sobre la idea.
La vieja consigna prerrevolucionaria de unidad no tiene nada que ver con el concepto, pues en nuestro país no existen hoy organizaciones políticas buscando poder. Debemos evitar que, en el enorme mar de criterios tácticos, se diluyan las líneas estratégicas e imaginemos situaciones inexistentes. En un país intervenido por Estados Unidos, en medio de su lucha solitaria por la independencia de la última colonia española junto a la hermana Puerto Rico —“de un pájaro las dos alas”—, los sentimientos nacionales eran muy profundos.
Los productores reales de azúcar, que eran los esclavos recién liberados y los campesinos, muchos de ellos combatientes del Ejército Libertador, convertidos en precaristas o carentes totalmente de tierras, que eran lanzados a los cortes de caña en grandes latifundios creados por compañías de Estados Unidos o terratenientes cubanos que heredaban, compraban o robaban tierra, eran materia prima propicia para las ideas revolucionarias. Julio Antonio Mella, fundador del Partido Comunista junto a Baliño —quien conoció a Martí y con él creó el Partido que conduciría a la independencia de Cuba—, tomó la bandera, sumó a ella el entusiasmo que emergía de la Revolución de Octubre, y le entregó a esta causa su propia sangre de joven intelectual conquistado por las ideas revolucionarias. La sangre comunista de Jesús Menéndez se sumó a la de Mella 18 años después.
Los adolescentes y jóvenes que estudiábamos en escuelas privadas ni siquiera habíamos oído hablar de Mella. Nuestra procedencia de clase o grupo social con mayores ingresos que el resto de la población nos condenaba como seres humanos a ser la parte egoísta y explotadora de la sociedad. Tuve el privilegio de llegar a la Revolución a través de las ideas, escaparme del aburrido destino por el que me conducía la vida. En otros momentos expliqué por qué. Ahora lo recuerdo sólo en el contexto de lo que escribo.
El odio a Batista por su represión y sus crímenes era tan grande, que nadie reparó en las ideas que expresé en mi defensa ante el Tribunal de Santiago de Cuba, donde incluso un libro de Lenin impreso en la URSS —que provino de los créditos de que yo disfrutaba en la librería del Partido Socialista Popular de Carlos III en La Habana— encontraron en las pertenencias de los combatientes. “Quien no lea a Lenin es un ignorante”, les espeté en medio del interrogatorio en las primeras sesiones del juicio oral, cuando lo sacaron a relucir como elemento acusatorio. Todavía me juzgaban junto a los demás prisioneros sobrevivientes.
No se comprendería bien lo que afirmo si no se tiene en cuenta que en el momento en que atacamos el Moncada, el 26 de julio de 1953, acción que fue debida a los esfuerzos organizativos de más de un año sin contar con nadie más que con nosotros mismos, prevalecía en la URSS la política de Stalin, quien murió repentinamente meses antes. Era un militante honesto y consagrado, quien más tarde cometió graves errores que lo llevaron a posiciones sumamente conservadoras y cautelosas. Si una revolución como la nuestra hubiera tenido éxito entonces, la URSS no habría hecho por Cuba lo que más tarde hizo la dirección soviética liberada ya de aquellos métodos oscuros y tortuosos, entusiasmada con la revolución socialista que estalló en nuestro país. Eso lo comprendí bien a pesar de las justas críticas que por hechos sobradamente conocidos en su momento hice a Jruschov.
La URSS poseía el ejército más poderoso de todos los contendientes en la Segunda Guerra Mundial, solo que estaba purgado y desmovilizado. Su jefe subestimó las amenazas y las teorías belicistas de Hitler. Desde la propia capital de Japón, un importante y prestigioso agente de la Inteligencia soviética le había comunicado la inminencia del ataque, el 22 de junio de 1941. Este sorprendió al país, que no estaba en alarma de combate. Muchos oficiales estaban de pase. Aun sin los jefes de unidades de más experiencia, que fueron sustituidos, de haber sido alertados y desplegados, los nazis habrían chocado con fuerzas poderosas desde el primer instante y no habrían destruido en tierra la mayor parte de la aviación de combate. Peor todavía que la purga fue la sorpresa. Los soldados soviéticos no se rendían cuando les hablaban de tanques enemigos en la retaguardia, como hicieron los demás ejércitos de la Europa capitalista. En los momentos más críticos, con frío por debajo de cero, los patriotas siberianos echaron a andar los tornos de las fábricas de armamentos que previsoramente Stalin había trasladado a las profundidades del territorio soviético.
Según me contaron los propios dirigentes de la URSS cuando visité ese gran país en abril de 1963, los combatientes revolucionarios rusos, curtidos en la lucha contra la intervención extranjera en virtud de la cual se enviaron tropas a combatir la revolución bolchevique, dejándola posteriormente bloqueada y aislada, habían establecido relaciones e intercambiado experiencias con los oficiales alemanes, de tradición militarista prusiana, humillados por el Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial.
Los servicios de Inteligencia de las SS introdujeron la intriga contra muchos que eran en su inmensa mayoría leales a la Revolución. Movido por una desconfianza que se tornó enfermiza, Stalin purgó a 3 de los 5 Mariscales, 13 de los 15 Comandantes de Ejército, 8 de los 9 Almirantes, 50 de los 57 Generales de Cuerpo de Ejército, 154 de los 186 Generales de División, el ciento por ciento de los Comisarios de Ejército y 25 de los 28 Comisarios de los Cuerpos de Ejército de la Unión Soviética, en los años que precedieron a la Gran Guerra Patria.
Aquellos graves errores costaron a la URSS una enorme destrucción y más de 20 millones de vidas; algunos afirman que 27.
En 1943 se desató con retraso la última ofensiva de primavera de los nazis por el famoso y tentador saliente de Kursk, con 900 mil soldados, 2 700 tanques y 2 000 aviones. Los soviéticos, conocedores de la psicología enemiga, esperaron en aquella trampa el seguro ataque con un millón 200 mil hombres, 3 300 tanques, 2 400 aviones y 20 000 piezas de artillería. Dirigidos por Zhúkov y el propio Stalin, destrozaron la última ofensiva de Hitler.
En 1945, los soldados soviéticos avanzaron incontenibles hasta tomar la cúpula de la Cancillería alemana en Berlín, donde izaron la bandera roja teñida con la sangre de tantos caídos.
Observo un momento la corbata roja de Lula y le pregunto: ¿esa te la regaló Chávez? Se sonríe y responde: Ahora le voy a enviar algunas camisas, ya que él se queja de que el cuello de las suyas está muy duro, y se las voy a buscar en Bahía para regalárselas.
Me pidió que le diera algunas de las fotos que tomé.
Cuando comentó que estaba muy impresionado por mi salud, le respondí que me dedicaba a pensar y a escribir. Nunca en mi vida había pensado tanto. Le conté que, concluida mi visita a Córdoba, Argentina, donde había asistido a una reunión con numerosos líderes, entre ellos él, regresé, y participé luego en dos actos por el Aniversario del 26 de Julio. Estaba revisando el
libro de Ramonet. Le había respondido todas sus preguntas. No había tomado muy a pecho la cosa. Creía que era algo muy rápido, como las entrevistas de Frei Betto y Tomás Borge. Luego me esclavicé con el libro del escritor francés, ya a punto de publicarse sin revisión mía con parte de las respuestas tomadas a vuelo. Por aquellos días casi ni dormía.
Cuando enfermé gravemente la noche del 26 y la madrugada del 27 de julio, pensé que sería el final, y mientras los médicos luchaban por mi vida, el jefe de despacho del Consejo de Estado leía a exigencia mía el texto, y yo dictaba los arreglos pertinentes.
Enero 22 de 2008

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martes, 22 de enero de 2008

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Cartón: Helioflores


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Cartón: Fisgón


Jornada: DF




Endurece requisitos; haber ejecutado obra similar, exigencia a empresas interesadas
Lanza el GDF la licitación para construir la línea 12 del Metro
Se invertirán $13 mil 200 millones
Agradece el jefe de Gobierno a la ALDF el apoyo para impulsar el proyecto
Los trabajos empezarían en junio
Movilizará 367 mil personas al día
Laura Gómez y Alejandro Cruz
El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubon, dio a conocer ayer la licitación pública internacional para la construcción de la línea 12 del Metro, que correrá de Tláhuac a Mixcoac.
La característica de la convocatoria es que se “endurecen” los requisitos, como que las empresas interesadas en participar hayan ejecutado proyectos de un mínimo de 30 kilómetros de línea de ferrocarril urbano en cualquier ciudad del mundo.
O bien, cinco kilómetros en la zona de suelos blandos del área metropolitana de la ciudad de México o que por si solas o asociadas hayan construido obras de gran envergadura como presas, carreteras, aeropuertos, edificios, puertos, túneles o hidroeléctricas; y, por lo menos, la mitad de su personal tenga una experiencia comprobada en el ramo, aunque en caso de ser de nueva creación, se le pedirá sea ciento por ciento de plantilla laboral.
El argumento: ser la inversión pública más importante en años, de 13 mil 200 millones de pesos, para la construcción de sus 24.5 kilómetros de longitud, donde se ubicarán sus 22 estaciones, como son Mixcoac, Insurgentes Sur, 20 de Noviembre, Zapata, Parque de los Venados, Eje Central, Ermita, Vía Láctea, Mexicalzingo, Axomulco, Ganaderos, Barrio Tola, Culhuacán, La Virgen, Calle 11, Periférico Oriente, Tezonco, Olivos, Nopalera, Zapotitlán, Tlaltenco y Tláhuac.
Ante funcionarios de la administración capitalina, diputados locales y representantes de empresas de ingeniería, Ebrard agradeció el apoyo de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal para impulsar este proyecto, que “nos obliga a acelerar la mejoría y expansión del transporte público, por que si no la ciudad no va a tener opciones de conectividad a mediano plazo, ante el crecimiento del parque vehicular privado”.
La construcción se realizará en dos tramos, a partir del 10 de junio, a fin de contar en 2011 con una red de transporte de 302 kilómetros, incluidas las rutas del Metrobús, y convertir al Metro en la columna vertebral del transporte de la ciudad, al facilitar con la operación de esta línea la movilidad de 367 mil personas diariamente, convirtiéndose en la cuarta línea de la red.
Además de que disminuirá en más de la mitad las 2.45 horas que invierte la población de Iztapalapa y Tláhuac, que más ha crecido, a su destino –1.15 horas– y en una tercera parte el gasto que realiza de 13 pesos –a 9.50 pesos–, lo que aumentará la productividad de la ciudad, sin que ello signifique la modificación de la tarifa, que se mantendrá en dos pesos, pese al alza de la energía eléctrica, y continuar con la renovación de trenes.
El director del STC, Francisco Bojórquez, señaló que en un inicio esta línea operará con 20 trenes de rodadura férrea y aumentará a 28 con un intervalo de tiempo de 3.9 minutos, para terminar con 45 trenes y reducir el intervalo a 2.46 minutos; a los cuales se sumarán 145 trenes que se fiabilizarán, rehabilitarán o sustituirán para mejorar el servicio en las líneas 3, B y 9, que presentan ya problemas.
Unas horas después de que el Gobierno del Distrito Federal emitiera la convocatoria de licitación, ante la oposición de un grupo de ejidatarios de San Francisco Tlaltenco, Tláhuac, quienes se oponen a las obras del Metro, se suspendió la realización de los estudios de mecánica de suelo en el predio conocido como Terromotitla, donde se tiene contemplado construir los talleres de mantenimiento de trenes y el paradero de ese sistema de transporte.
Unas 80 personas se presentaron en el lugar para exigir el retiro de las máquinas que operaban en el lugar, con el argumento de que el terreno, de 30 hectáreas, es parte de su ejido.
Sin embargo, Héctor Mendoza, líder de los inconformes, dijo que los propietarios de esas tierras, que se han manifestado dispuestos a vender, “se aprovechan de una laguna jurídica” ya que desde que se adquirieron los terrenos, en 1923, la Secretaría de la Reforma Agraria no los ha reconocido como ejido, aunque en los hechos siempre “ha operado como tal”.
Al respecto, el jefe delegacional de Tláhuac, Gilberto Ensástiga Santiago, señaló que para iniciar los estudios de mecánica de suelo se contó con la autorización de los dueños del predio, quienes finalmente, afirmó, serán “los que decidan” si la obra se realiza o no en ese lugar.
Al señalar que en general la mayoría de los habitantes de San Francisco Tlaltenco se muestran favorables a la construcción de la línea 12 del Metro, dijo que continúan las pláticas con los propietarios de los terrenos, las cuales, subrayó, van por buen camino, por lo que descartó que se tenga que buscar otro lugar para la obra, aunque, aclaró, mientras se trate de predios que no sean propiedad del GDF, “seremos respetuosos” con los dueños de los mismos.
Acudieron unos 50 elementos de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, sin que hubiera enfrentamientos, ya que finalmente se llegó al acuerdo de que no se realizará ningún trabajo hasta que se realice una asamblea ejidal para discutir la situación, explicó Mendoza.

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