sábado, 19 de julio de 2008

Cartón: Helguera


Jornada: Rayuela


Jornada: SHCP



Ganan 22 firmas más de $1 billón 600 mil millones; destinan sólo 4.4% a contribuciones


Logran consorcios eludir pago de impuestos con trampas fiscales


■ Según muestra de la BMV, se difirió la entrega de 130 mil millones de pesos el año pasado


■ Los datos confirman que el actual sistema contraviene todo principio de equidad: Di Costanzo


Israel Rodríguez y Susana González G.

La alquimia tributaria, que incluye “tratamientos fiscales especiales”, como la “consolidación tributaria” y la “depreciación acelerada de activos”, permitió que 13 grandes empresas, seis bancos y tres grupos aeroportuarios pudieran diferir en 2007, en promedio, el pago de 51 centavos al fisco por cada peso entregado, según se desprende de informes presentados a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).


El hueco en las arcas públicas por las exenciones logradas por los grandes corporativos del país ha podido compensarse con los cuantiosos recursos obtenidos por los excedentes petroleros desde que el PAN llegó al poder, señalaron especialistas en el tema energético.

Pese a que dicho grupo de firmas reportó en conjunto ventas por 1 billón 600 mil millones de pesos, su pago de impuestos apenas ascendió a 72 mil 641 millones, lo que representó, en promedio, apenas 4.4 por ciento de sus ingresos.

Sin embargo, los impuestos diferidos ascendieron a poco más de 130 mil millones de pesos. Éstos se definen como las contribuciones que no son cubiertas en el ejercicio correspondiente, en general porque existe un contrato de crédito fiscal otorgado por la Secretaría de Hacienda, y se derivan de diferencias entre los criterios contables y fiscales. Se clasifican en permanentes y temporales; estos últimos se compensan con el tiempo.

Entre las grandes compañías consideradas en la muestra están Cemex, Telcel, Telmex, Grupo Carso, Kimberly Clark, Coca Cola-Femsa, Bimbo, Grupo México, Wal Mart, Grupo Saba y Televisa. En el caso de las instituciones bancarias, BBVA-Bancomer, Banamex, HSBC, Santander e Inbursa, y los grupos aeroportuarios ASUR, GAP y OMA.

Además del pago diferido de impuestos, los corporativos han recurrido a dos figuras fiscales para reducir sus contribuciones: la consolidación tributaria, considerada por especialistas como “ficción legal”, que permite juntar las contabilidades de todas las empresas que pertenecen al mismo grupo, incluso cuando algunas registran pérdidas de operación, de manera tal que las ganancias de una se restan a las pérdidas del resto. La otra se refiere a la depreciación acelerada de activos, que permite registrar la adquisición de un bien como gasto, lo cual es deducible de impuestos, pero que al final enriquece el patrimonio de la firma y reduce el monto de impuestos.

De éstas sobresale Cemex, que tuvo un incremento de 20 mil 188 millones de pesos en sus impuestos diferidos, al pasar de 30 mil 119 millones en 2006 a 50 mil 307 millones en 2007. Eso significó que por cada peso de impuestos que pagó el año pasado se le permitió diferir 10.50.

También resaltan los casos de Telcel, Telmex y Grupo Carso, que en conjunto aumentaron sus impuestos diferidos entre 2006 y 2007 para ubicarlos en 38 mil 197 millones de pesos, lo que en promedio significó que por cada peso pagado aplazaran 1.32.

En los informes se observa que el pago de contribuciones como porcentaje de ventas totales también tuvo una disminución entre 2006 y 2007, al pasar de 4.6 a 4.3 por ciento en promedio, aun a pesar de que en contrapartida las ventas totales de las 13 firmas registraron un alza de 133 mil 63 millones de pesos, lo que representó un ingreso mayor de 11.49 por ciento.

Así, por ejemplo, se observa que mientras las ventas de Kimberly Clark en 2006 fueron de 20 mil 839.5 millones de pesos y en 2007 se ubicaron en 21 mil 480.2 millones, sus impuestos pagados como proporción a sus ventas disminuyeron de 6.5 a 5.7 por ciento, con lo que su contribución fiscal el año anterior fue de sólo mil 214.3 millones.

Mientras tanto, sus impuestos diferidos ascendieron a 2 mil 219 millones, o sea, por cada peso pagado se les permitió diferir 1.83.

Cabe señalar que de las 13 empresas incorporadas al análisis, Grupo Saba es la que reportó menos contribuciones pagadas como porcentaje de sus ventas, al ser en 2007 de sólo 0.7 por ciento de los 25 mil 259.7 millones que obtuvo por ventas totales.

En el caso de los seis bancos seleccionados, se observó que en 2007 sus ingresos ascendieron a 319 mil 23 millones de pesos, lo que representó un alza de 34 mil 870 millones, es decir, 12.63 por ciento respecto de 2006.

Sin embargo, sus impuestos pagados tuvieron una disminución de 9 por ciento, al ser de sólo 17 mil 242 millones, cifra inferior en mil 743 millones a los pagados en 2006, lo que representó 5.4 por ciento de sus ingresos.

En conjunto, registraron impuestos diferidos por 18 mil 154 millones de pesos, de los cuales BBVA-Bancomer y Banamex concentraron 90 por ciento del total.

Por lo que respecta a los aeropuertos, que años atrás fueron privatizados, se observa que los tres grupos reportaron ingresos en 2007 por 7 mil 813 millones de pesos, cifra superior en mil 79 millones a la obtenida en 2006.

Pese a ese aumento, sus impuestos pagados fueron inferiores a los cubiertos en 2006, en 225.9 millones de pesos, al totalizar 657.8 millones.

De esa manera, mientras en 2006 las contribuciones pagadas por esos tres grupos representaron 13.1 por ciento de sus ingresos, para 2007 la proporción bajó a 8.4 por ciento, es decir, mientras los ingresos percibidos en su conjunto se elevaron 16 por ciento, los pagados bajaron 25.6 por ciento.

En lo que respecta a los impuestos diferidos, en el balance, éstos registraron un incremento de 82 por ciento en 2007, al ubicarse en 3 mil 979 millones de pesos, con lo cual se puede decir que por cada peso pagado en impuestos el fisco les permitió diferir 6.1.

Consultado al respecto, Mario di Costanzo, secretario de hacienda pública del “gobierno legítimo” de Andrés Manuel López Obrador, expresó que esos datos confirman que el actual sistema fiscal contraviene todo principio de progresividad y equidad tributaria. El régimen fiscal les permite, mediante la consolidación fiscal y la depreciación acelerada de activos, disminuir tremendamente la utilidad antes de impuestos, esto a través de inflar los gastos y reducir utilidades.

Ingresos extraordinarios de Pemex benefician a empresas

La millonaria devolución de recursos fiscales a grandes empresas, documentada por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), demuestra que la renta petrolera –que ha alcanzado niveles extraordinarios en los últimos años por el alto precio internacional del crudo– sólo ha beneficiado a las grandes compañías del país en lugar de fortalecer a Pemex e impulsar el desarrollo económico nacional, aseveraron Olivia Ángeles Cornejo y Leticia Campos Aragón, especialistas en energéticos del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.

Por ello, ambas investigadoras hicieron notar que, de aprobarse la iniciativa de reforma energética de la administración de Felipe Calderón, esas grandes firmas podrían resultar afectadas, porque el gobierno ya no tendría de dónde allegarse recursos ni posibilidades de condonarles impuestos u otorgarles créditos fiscales. “Es absurdo que en lugar de dar de comer a la vaca, que es Pemex, quieran matarla, porque no habrá dinero para financiar el desarrollo social pero tampoco para las empresas, ni siquiera con subsidios energéticos, materias primas baratas o beneficios fiscales”, expuso Leticia Campos.

Pemex, enfatizó Ángeles Cornejo, ha servido de “soporte” o “sustentador” de un modelo económico neoliberal, y genera tantos ingresos por sí sola que además de servir para mantenerse operando y coadyuvar a la estabilidad económica y ahora hasta la sobrevaluación del peso ha permitido a las grandes compañías seguir incrementando sus ganancias.

De ahí que, advirtió, la posibilidad de que se privatice ya ha desatado “un jaloneo” al interior de la iniciativa privada, porque hay sectores que se dan cuenta de que no solamente quedarían excluidos de la participación del nuevo mercado energético que llegue a conformarse, sino que dejarían de recibir los beneficios fiscales que actualmente gozan con Pemex como empresa estatal.

viernes, 18 de julio de 2008

SDP: Censura de Calderón a los medios de comunicación



El programa de radio de Francisco Rodríguez, Índice Político, que se transmitiera por Radio Capital a la una de la tarde, hora del centro de México, fue sacado del aire debido a que “se dio demasiado tiempo al asunto de los negocios de Mouriño”, dijo a SDP José Natera, quien fue colaborador del programa.

El acto de censura se dio a conocer el día de hoy a las 11 de la mañana, informó José Natera a la redacción de SDP.

A continuación el texto enviado por José Natera a SDP:

“Me llamo don Paco, Para decirme que quedamos fuera del aire..Asi que hasta aqui llego mi carrera priodistica.TAN TAN…..Victor, como ves, otro espacio que pierde la resistencia..indice politico de Francisco Rodriguez fuera del aire!…la razon se dio demasiado tiempo al asunto de los negocios de mouriño!..!viva la libertad de expresion!..saludos! ….esto fue hoy a las 11 am.”

MilenioPortada


Milenio: PEMEX




No es cosa menor lo que pretende hacer, al patrimonio y al futuro de la nación, el gobierno de Felipe Calderón con la reforma energética. Se trata en realidad, por más eufemismos que se utilicen y por más que se la presente como una reforma cosmética, como una reforma light que regulariza sólo lo que de hecho ya sucede en Pemex, del arranque de un proceso total e irreversible de privatización de la industria petrolera.


Si escuchamos el canto de las sirenas de la propaganda gubernamental, si no actuamos, si no participamos, por ejemplo, este domingo en la consulta y hacemos oír potente y clara nuestra voz, perderemos los mexicanos el control y la dirección de nuestra marcha como nación independiente. Para eso fue precisamente, para ser dueños y soberanos de nuestro destino que, en 1936, expropió Lázaro Cárdenas, con el apoyo tumultuario de los mexicanos, la industria petrolera. El PAN, que nació en esos días, tiene finalmente la posibilidad de revertir esa conquista: podemos impedírselo.


El petróleo debe ser el detonador del desarrollo nacional; no la caja grande de un gobierno ineficiente que, además, no entrega cuentas claras de los excedentes petroleros. No debemos renunciar a su control. No podemos ceder ese instrumento vital a empresarios propios o extraños. Cuidan ellos intereses particulares; corresponde al Estado cuidar los intereses de la nación y sus ciudadanos.

Antes que pensar en entregar a otras manos la industria petrolera es, por el contrario, la hora de hacerla recuperar su fuerza, su eficiencia, su dignidad. Debemos detener la acción depredadora que, desde la casa presidencial y desde los tiempos de Salinas de Gortari, mantiene bajo asedio a la industria petrolera. Es la hora también de impedir que los líderes venales del sindicato, los funcionarios y empresarios corruptos sigan robando a Pemex. Es tiempo de frenar a Calderón y sus secuaces.

Hablo de secuaces porque, en honor a la verdad, están tramando un verdadero atraco. Otro más. Hablo de complicidad, de asociación delictuosa, porque si bien Calderón trae, en tanto que panista, la privatización de Pemex en su código genético, no actúa solo, no puede, no sabe.

Lo apoyan en su empeño, además de gobiernos y empresas extranjeras, muchos de los priistas –esos que se decían hijos de la revolución– que desfondaron al país y que han trabajado, como Gil Díaz y otros apóstoles del neoliberalismo, siempre al servicio de intereses foráneos. Lo apoyan, con toda su fuerza, los poderes fácticos; el dinero, la jerarquía católica, un sector importante de los medios electrónicos.

A esa fuerza formidable. A la misma que burló la voluntad popular el 2 de julio del 2006. A quienes violentaron las reglas de la democracia ensuciando los comicios presidenciales, prostituyendo a nuestras instituciones electorales, a quienes alentaron y solaparon la ilegal intervención de Vicente Fox en el proceso, a los que desataron la guerra sucia, a los que luego impidieron el recuento voto por voto y evitaron a todo trance el recurso legal de la anulación de la elección; lo más racional, lo más justo, lo único que hubiera podido restañar las heridas y devolver confianza y legitimidad a las instituciones. A esos mismos enemigos del país y de la democracia tenemos que enfrentarnos.

No logramos defender, es preciso reconocerlo, la elección presidencial. No sigamos acumulando pérdidas; frenemos ahora a Calderón y su reforma. No debemos ser avasallados de nuevo; ni un agravio más. Nadie tiene derecho a empeñar el futuro del país y el de nuestros hijos. Qué más da que la izquierda esté desprestigiada o dividida. No es al PRD al que apoyamos si participamos, no nos equivoquemos, no caigamos víctimas de la propaganda, es a México.

La tarea nos es fácil. Si a quienes se atreven a sostener –y somos legión– que la elección presidencial no fue limpia y por tanto el gobierno emanado de ella no es legítimo se nos tacha de locos, de intolerantes, de radicales, lo mismo habrá de pasar a quienes luchemos para evitar que el petróleo, propiedad de la nación, sea entregado a la iniciativa privada. Si de la defensa de esta causa se trata; bienvenido sea de nuevo el sambenito. Que truene la santa inquisición si quiere pero que no logre su propósito.

Sólo si nuestra voz se escucha como una sola este domingo tendremos posibilidades de enfrentar con éxito a quienes pretenden privatizar la industria petrolera. La toma de la tribuna parlamentaria, tan condenada por las buenas conciencias, impidió hace semanas que se consumara el atraco. Todo lo tenían Calderón y sus cómplices listo y cocinado. Ahora nos toca el turno a los ciudadanos; hay que ocupar las urnas y hacer así que la voz de la gente frene la reforma.

UniversalPortada


Universal: Fin de los dinosaurios


Cartón: Rocha


Cartón: Helguera


Cartón: Fisgón


Jornada: AMLO