
jueves, 24 de mayo de 2007
Jornada: Astillero
Astillero
Julio Hernández López
Las bodas del poder
Espino, despechado, acusa
Mouriño, poder confidencial
Salinas (y Diego) en la Corte
El presidente del partido en el poder ha denunciado que operadores políticos de la Presidencia de la República actuaron en los comicios de Yucatán sin ponerse de acuerdo con los dirigentes panistas. El despechado Manuel Espino señaló como responsable de esa discordancia de ejecutantes a Juan Camilo Mouriño, el caballerito nacido en España que ejerce en la casa presidencial funciones de invasión política similares a las que en su momento practicó Marta Sahagún.
Nadie ha hecho nunca tanto contra Felipe Calderón como Manuel Espino. Resistió cuanto pudo, en alianza con Vicente Fox y la señora Marta, en espera de que un milagro hiciera candidato presidencial al ahora arrepentido Santiago Creel. Luego, cuando el michoacano ganó la postulación, le puso cuanta piedrita pudo a lo largo de la campaña electoral, del periodo previo a la toma de posesión y del ejercicio de gobierno en curso. Ahora, de un golpe, el yunqueto Espino confirma que Los Pinos destina recursos a la intervención en los comicios estatales, que hay grupos presidenciales de acción electoral, que el virtual vicepresidente (Vi-vi, aunque sus amigos le dicen Iván) de la República, Juan Camilo I, ejerce funciones de operador electoral a nombre de su jefe Felipe, y que los pleitos (entre panistas) o las negociaciones de alto nivel (con los tricolores) llevaron al PAN a perder en Yucatán frente al PRI que Calderón necesita para que le apruebe en las cámaras sus anheladas reformas legislativas.
Las acusaciones del cactáceo dirigente nacional del PAN son graves y merecerían que las autoridades encargadas de investigar la presunción de delitos electorales actuaran de inmediato para determinar si el Poder Ejecutivo está contaminando a otros ámbitos de su original circunstancia de ilegalidad e ilegitimidad. Aparte de acusar a Los Pinos de delincuencia electoral, el enojado Manuel Espino ha hecho aún más evidente el desproporcionado poder del joven Mouriño al que el simple afecto de su jefe ha convertido en personaje de primerísimo nivel (burocrático) a pesar de su evidente falta de oficio político y de la sabida vocación por los negocios en combinación con la política que distingue a su familia y a él mismo.
Mouriño, como la señora Marta (¿Martiño?), no tiene responsabilidad ante nadie porque no fue elegido por nadie sino designado a partir de una relación personal para ejercer una especie de informal poder paralelo que se expresa en las operaciones políticas supuestamente encubiertas (la compra, con delegaciones federales, de voluntades para integrar el consejo nacional panista, y ahora, según se sabe, la entrega de Yucatán al PRI), en el manejo de fondos públicos (los que ejerce a través de su oficina formal, y de la "vigilancia" de que el erario no se use para fines electorales -juar, juar- que recientemente le encargó el propio Calderón) y en la toma de decisiones políticas directas avaladas por el hecho de ser quien tiene (todo en sentido figurado) la llave privada de acceso al cuarto del poder.
Una posibilidad de que las denuncias de Espino-Fox contra Calderón-Mouriño sean castigadas se daría si la fiscalía para la indagación de delitos electorales entrara en acción. Pero, como se ha explicado aquí en anteriores columnas, Arely Gómez, la encargada de esa fiscalía de la PGR, vive un documentado conflicto de intereses porque forma parte del poder expandido de Televisa que antes controló la Suprema Corte de Justicia de la Nación (Arely fue todopoderosa oficial mayor y secretaria de la presidencia de la Corte con Mariano Azuela) y ahora se encarga de mediatizar las denuncias electorales desde la PGR, con Eduardo Medina Mora, otra pieza del poder de la pantalla.
¿Ni siquiera hay esperanza de justicia cuando el dirigente del mismo partido del Presidente LegaL (PLL) acusa a éste y a uno de sus favoritos de actuar en términos que podrían constituir delitos electorales? No. Porque los órganos de procuración y de impartición de justicia están hechos de complicidades e intereses descarados. Véase, a modo de ilustración, el maridaje explícito de expedientes impunes que se dio el fin de semana durante la boda de la hija de uno de los ministros de la Corte, el chiapaneco Sergio Valls.
Entre los invitados más notables estuvieron Carlos Salinas de Gortari y Diego Fernández de Cevallos, a quienes con gran frecuencia se menciona como especializados torcedores de criterios judiciales para beneficio de sus planes y negocios. Otros convidados a Cuernavaca fueron el gobernador Enrique Peña Nieto (héroe de Atenco); el empresario Mario Vázquez Raña; el actual presidente de la Corte, Guillermo Ortiz; su antecesor, Mariano Azuela; el procurador federal Medina Mora y el sacerdote oficiante que, por supuesto, fue Onésimo Cepeda (en esto de las bodas hay de todo: en diciembre del año pasado casó en Puebla una hija del consejero de la Judicatura Federal, Miguel Quiroz Pérez, quien fue diputado federal priísta y es gran amigo del góber precioso, Mario Marín.
A la fiesta fueron Sergio Valls y Margarita Luna Ramos, ministros de la Corte que investiga al gobernador de Puebla por el caso de Lydia Cacho, y dos ciudadanos distinguidos... Mario Marín y su secretario particular, Guillermo Deloya Cobián, que había sido consejero de la Judicatura federal).
El ministro Valls tiene otro motivo de fiesta: su hijo Jaime es el candidato a la presidencia de Tuxtla Gutiérrez que el gobernador Juan Sabines (político de cartera fácil) le impuso al PRD, casa ésta de alquileres que en su lista de candidatos a diputaciones plurinominales lleva en cuarto lugar al ex diputado federal priísta Rafael Cevallos Cancino, a quien se ha acusado de financiar al grupo paramilitar llamado Los Chinchulines. En el quinto lugar va Martha Grajales, cuñada de Cevallos y ex esposa de José Antonio Aguilar Bodegas, que fue candidato priísta a gobernador (un chiste local sobre el tema: ¿y qué dice de todo esto Andrés Manuel? ¡Hermano: ni Pío!)
Y, mientras Calderón gasta en su primer año de gobierno casi el doble que Vicente Fox en comunicación social y publicidad, ¡hasta mañana, en esta columna espinosa!
miércoles, 23 de mayo de 2007
Jornada: Elecciones en Yucatán

Los mentores yucatecos, simuladores que en los hechos nos dieron la espalda, señala la lideresa
Culpa Espino a Calderón de la caída en Yucatán
Envió operadores políticos que trabajaron al margen del blanquiazul; acusa también a Mouriño
CIRO PEREZ
El presidente del Partido Acción Nacional (PAN), Manuel Espino Barrientos, acusó a la Presidencia de la República de ser corresponsable del triunfo priísta en las elecciones del pasado domingo en Yucatán, por enviar ''operadores políticos'' que trabajaron al margen de la dirigencia blanquiazul. Esta intervención del gobierno federal en una elección estatal, agregó, ''influye anímicamente en el panismo nacional'', que enfrentará este año 14 procesos electorales.
En conferencia de prensa -convocada de última hora-, el dirigente panista empezó haciendo alusión, de manera velada, al hecho de que en la derrota de su candidato a la gubernatura yucateca, Xavier Abreu, ''hubo personas y situaciones'' que contribuyeron a este desenlace, pero ante las insistentes preguntas respecto de su propia responsabilidad en los resultados del pasado domingo, Espino Barrientos no pudo contenerse más: ''Les voy a decir algo que les dará una buena nota para mañana.
Ayer por la noche (domingo) hablé con Juan Camilo Mouriño (jefe de la Oficina de la Presidencia de la República) y le dije que yo quiero pedirle, con mucho respeto, que no envíen desde Los Pinos operadores políticos que no se coordinen con la dirigencia del partido a las elecciones estatales, y no diré más'', dijo Espino, al tiempo que se levantaba de su silla y salía de la sala de conferencias de la sede nacional del PAN, dando por concluido el encuentro con los periodistas.
-¿Eso quiere decir que había operadores de Felipe Calderón en Yucatán? -se le preguntó mientras abandonaba el salón.
-¡Eres bueno para interpretar! -respondió seco el dirigente panista.
A lo largo de la conferencia de prensa, Manuel Espino aceptó nuevamente la derrota de su partido y pidió que en reciprocidad los priístas dejaran de ''regatearle'' el triunfo a César Bojórquez, candidato blanquiazul a la alcaldía de Mérida.
Destacó que de acuerdo con el 100 por ciento de las actas que obran en poder del PAN, éste lleva una ventaja de 2 mil 38 votos.
Interrogado sobre los factores que influyeron en la derrota en la gubernatura, Espino Barrientos comentó que desde el pasado domingo pidió a la dirigencia estatal se hiciera una valoración de los factores que a su juicio provocaron que los panistas perdieran el único estado que gobernaban en el sur del país. ''Sin duda influyeron diversos factores, atribuibles a diversas causas y personas'', dijo, para luego admitir que ''esto influye anímicamente en el panismo nacional''.
Más adelante, el líder del blanquiazul enfatizó que ''como nunca'' la dirigencia del PAN apoyó a Xavier Abreu, ya que en Yucatán se realizaron diversos foros con diputados panistas de los congresos estatales, que luego de esos encuentros permanecieron en Yucatán para apoyar en la campaña; también estuvieron presentes en la entidad senadores y diputados federales, apoyo que a pesar de todo no fue suficiente, admitió.
''El operativo del Partido Revolucionario Institucional fue superior al nuestro'', concluyó el dirigente panista.
Interrogado sobre versiones que le atribuyen la responsabilidad de la derrota, Espino respondió que entiende que haya quien quiera culparlo. ''La verdad es que eso me da risa, porque son comentarios que carecen de toda objetividad, pero si eso los deja satisfechos, que lo digan. Manuel Espino no fue el candidato ni el dirigente del partido en el estado ni el coordinador de campaña'', acotó subiendo el tono de voz.
''La corresponsabilidad tenemos que asumirla con mucha dignidad, pero debemos ser cuidadosos de no culpar a alguien que posiblemente sea el menos culpable, porque eso sería infantilismo político. Con Felipe Calderón Hinojosa como presidente del partido perdimos Chihuahua, y con Luis Felipe Bravo Mena, Nuevo León, y nadie los responsabilizó por ello. Es muy pobre la visión de que en la derrota vienen a echarle la culpa a quien probablemente menos la tuvo'', dijo Manuel Espino cada vez más molesto.
El dirigente señaló a Juan Camilo Mouriño como uno de los responsables del triunfo del tricolor en Yucatán, y negó enfáticamente que haya habido alguna negociación con el PRI para aprobar las llamadas reformas estructurales a cambio de reconocer el triunfo de Ivonne Ortega en esos comicios.
martes, 22 de mayo de 2007
lunes, 21 de mayo de 2007
domingo, 20 de mayo de 2007
Jornada: Las perspectivas del sector energético en México

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano /I
Las perspectivas del sector energético en México
Una de las grandes riquezas de México la constituyen sus recursos naturales, particularmente aquellos que tienen que ver con la explotación de los hidrocarburos y la generación de electricidad. Sin embargo, estamos iniciando el siglo XXI sin contar con una política integrada que favorezca su aprovechamiento sustentable y, por otro lado, la gestión que se hace de estas áreas, encomendadas constitucionalmente en exclusiva al Estado, presenta insuficiencias que significan la pérdida de oportunidades para el crecimiento del país y de sus empresas, así como para el mejoramiento de la población y la preservación del medio ambiente.
La importancia del sector energético nacional es ampliamente reconocida. Se trata no sólo de un sector estratégico desde el punto de vista económico y de las finanzas públicas, sino que es también factor clave en la política exterior y vital para la seguridad nacional, para el buen funcionamiento de las actividades productivas y el bienestar de las familias mexicanas. Por ello, frente a la situación actual del país -de deterioro social creciente y de un prolongado estancamiento económico- es preciso dar un cambio radical a las políticas energéticas y en particular a la petrolera.
Desde fines del siglo XIX y sobre todo desde principios del XX, el petróleo se convirtió en el energético más importante para la economía y para la vida social en el mundo. Desde esos tiempos, México ha sido uno de los principales productores del hidrocarburo. Las empresas que comenzaron la explotación de nuestros yacimientos, extranjeras las más importantes, tuvieron, desde un principio, un alto peso relativo en la economía del país y en función de ello y del apoyo que les brindaron los gobiernos de los países en los que residían sus matrices, una influencia política de consideración en la vida nacional.
Nuestra historia registra las confrontaciones de las compañías petroleras con los gobiernos del país cada vez que, en función de los muy altos rendimientos de la actividad, se les imponían nuevas cargas fiscales o cuando a través de nueva legislación, la nación reivindicaba sus derechos sobre los recursos del subsuelo.
Los antecedentes inmediatos de la expropiación son bien conocidos: la unificación de los sindicatos de trabajadores petroleros de las diferentes compañías en uno solo en 1937; la presentación, en mayo de ese mismo año, de un pliego conteniendo las demandas laborales del sindicato único a las empresas y el rechazo de éstas al mismo; el estallamiento de una huelga y la calificación de la controversia como un conflicto económico, lo que permitió la reanudación de las actividades industriales; una serie de resoluciones de las autoridades laborales y judiciales y el rechazo de las mismas por parte de las compañías hasta llegar a la desobediencia que con soberbia manifestaron frente al fallo adverso de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, lo que enfrentó al gobierno, ya en marzo de 1938, a la disyuntiva de doblegarse ante la presión de las compañías o hacer cumplir la ley del país.
En esas condiciones, el 18 de marzo de 1938, Lázaro Cárdenas decretó la expropiación de los bienes de las empresas petroleras rebeldes a cumplir con la resolución de la justicia mexicana, haciendo valer el estado de derecho y la soberanía de la nación ante el mundo.
***
Cada país, de acuerdo a sus condiciones particulares, considera y califica como estratégicos a determinados recursos. Ese es el caso de aquéllos que resultan vitales para que una nación esté en capacidad de tomar decisiones con autonomía, sea por la contribución que esos recursos hacen a la economía, sea porque evitan, atenúan o rompen dependencias. Casos paradigmáticos son el agua para Canadá, el cobre para Chile, los hidrocarburos para los países del Oriente Medio y tal es el caso, entre otros, del petróleo para México.
Así, desde el momento en que se decretó la expropiación y el petróleo pudo manejarse de acuerdo a un interés público y nacional, la industria petrolera se constituyó en el eje principal de la industrialización y en conductora determinante del crecimiento económico del país. A partir de su propio desarrollo -al crear tecnología propia para la exploración, la explotación y diferentes procesos industriales, al construir refinerías, plantas de petroquímicos básicos, tender redes de ductos, etc.- impactó a otros sectores productivos: la petroquímica derivada, los fertilizantes, la industria metal mecánica y también la agricultura, la construcción, la ingeniería, el transporte y muchos más, atrajo inversiones privadas y públicas y contribuyó a la generación de empleos y al desarrollo general de diversas regiones del país.
La situación empezó a cambiar por 1977, a partir de que se hizo público el descubrimiento del campo gigante de Cantarell, con cuya explotación aumentaron bruscamente la producción de crudo y su exportación, dando un giro radical a la política petrolera, que anteriormente se orientaba básicamente a satisfacer la demanda interna y a industrializar en el país los volúmenes requeridos por la expansión de la refinación y la petroquímica. Todavía en esos años en que empezaron a destinarse fuertes cantidades de crudo a la exportación, se construyeron varios complejos petroquímicos de importancia.
El viraje más fuerte en la política petrolera empieza a darse en la primera mitad de los años noventa, años en los que se inicia el desmantelamiento y el deterioro de la petroquímica estatal, se deja de ampliar la capacidad de refinación en función de los aumentos de la demanda nacional de combustibles y la actividad de la industria se concentra en elevar las exportaciones de crudo. Por otro lado, se impone a Petróleos Mexicanos un régimen fiscal que priva al organismo de recursos para invertir en su expansión y en un adecuado mantenimiento de las instalaciones, y el ingreso que genera la exportación se convierte en fuente principal de la recaudación fiscal del Estado, al tiempo que crece la alta burocracia y con ello el gasto corriente del gobierno. Esa es la historia de 1992 a la fecha. Esa es la historia de nuestro petróleo en las administraciones del neoliberalismo entreguista.
En ese periodo, por otro lado, deja de haber una política real de industrialización del país, se impone como patrón el de la maquila, se disminuye hasta casi desaparecer la banca de fomento, se acelera el desmantelamiento y la privatización corrupta de la economía estatal, se destruye la economía rural y se acelera la caída de los niveles de vida de amplios segmentos de la población.
Al disminuir la presencia del Estado en la vida económica y al hacer depender sus finanzas de la renta petrolera, los gobiernos neoliberales han reducido intencionadamente su autonomía en la toma de decisiones y han hecho depender al país cada vez más de factores externos -políticos, económicos y culturales-, lo que claramente puede verse en la presencia creciente de constructores y prestadores de servicios extranjeros en nuestro país, de una banca comercial extranjerizada, de las transacciones intrafirmas de las exportaciones de la maquila, así como en el constante aumento de la migración de mexicanos hacia Estados Unidos y el desmedido incremento de las remesas, que se han constituido en factor determinante de la economía del país y en la muestra más evidente de la desvergüenza y la falta de compromiso y de voluntad política de los últimos gobiernos para resolver, en México, los problemas de vida de los mexicanos.
En el caso particular de la industria petrolera, se desmembró la administración de Petróleos Mexicanos con la finalidad de preparar la privatización de sectores clave de la actividad, se adoptaron esquemas violatorios de la Constitución para la explotación de gas natural, como son los llamados contratos de servicios múltiples, se recurrió a patrones de financiamiento externo de alto costo -los pidiregas-, se redujeron drásticamente los presupuestos para exploración, no hubo proyectos para la expansión de la refinación, la petroquímica, las redes de ductos y el control de sus flujos, la renovación e incremento de la flota o para el apoyo a la investigación y el desarrollo de tecnología, en este caso, en el Instituto Mexicano del Petróleo.
Sucede, por ejemplo, que la hacienda pública federal ha recibido en los últimos seis años más de 2.2 billones de pesos de la actividad petrolera, más que en cualquier otra época de la historia del país, y en cambio sólo se ha autorizado a Pemex una inversión de 641 mil millones de pesos (29 por ciento de lo ingresado), de los cuales el 85 por ciento ha sido mediante deuda en el esquema de pidiregas, lo que ha generado un endeudamiento desmesurado y absurdo del organismo público. La evidencia mayor de que hay una actitud deliberada para causar problemas a Pemex, se observa en que durante la pasada administración se obligó a la paraestatal a mantener un superávit primario anual superior a los 100 mil millones de pesos, al tiempo que la empresa fue llevada a endeudarse para cubrir necesidades ya no de inversión, sino incluso de mantenimiento básico.
Hoy la industria petrolera nacional se encuentra marcada por la velocidad de la declinación del yacimiento de Cantarell, principal activo de nuestra riqueza petrolera, que registra ya, en los últimos tres años, una pérdida de alrededor del 20 por ciento con respecto a su máxima producción; y al mismo tiempo, por el deterioro general de la industria y la incapacidad de quienes la han venido administrando para sostener los niveles de extracción que exigen imperativamente los equilibrios fiscales del país.
Se hace en consecuencia urgente restituir las reservas petroleras y así fortalecer la seguridad energética del país. Las reservas probadas de petróleo y gas, que se estiman en 13 mil 700 millones de barriles de petróleo crudo equivalente (mmbpce), de mantenerse los niveles actuales de extracción de mil 600 millones por año, prolongarían su vida alrededor de nueve años. La extracción de petróleo llegó a su máximo en 2004, con 3 mil 383 millones barriles diarios, estimándose que el 70 por ciento del volumen original de las reservas probadas ya fue extraído.
sábado, 19 de mayo de 2007
viernes, 18 de mayo de 2007
Jornada: AMLO

Quemar las boletas, acto cínico: AMLO
ANDRES TIMOTEO
Veracruz, Ver., 17 de mayo. ''A (Felipe) Calderón se le olvida, y hay que recordarle, que la mancha de un fraude no se limpia ni con toda el agua de los océanos, y él pasará a la historia como un presidente impuesto, espurio'', señaló hoy Andrés Manuel López Obrador al iniciar su quinta gira informativa por varios municipios del estado de Veracruz.
Al comentar la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que autoriza al Instituto Federal Electoral (IFE) a destruir las boletas utilizadas en los comicios de 2006, el ex candidato presidencial señaló que es un ''hecho más de cinismo y falta de democracia''.
El ex jefe de Gobierno del Distrito Federal anunció que el tema será abordado durante la concentración que se realizará el primero de julio en el Zócalo del Distrito Federal, y allí se podría convocar a la movilización para impedir la destrucción de las boletas electorales.
Ante el llamado de ayuda que lanzó Felipe Calderón a la sociedad para combatir de manera conjunta el crimen organizado, López Obrador le recomendó que ese apoyo se lo solicite ''a quienes lo impusieron en el cargo: Elba Esther Gordillo, Vicente Fox, Carlos Salinas y Roberto Hernández''.
En el municipio de Cuitláhuac, López Obrador expresó que Calderón Hinojosa los puede nombrar ''cabos, que les ponga su uniforme y que, en su calidad de comandante Borolas, los inste a resolver el problema de la delincuencia y la violencia en México''.
Asimismo destacó: ''Quienes impusieron al presidente espurio no pensaron que el país necesitaba un verdadero cambio y que no se resolvería con la imposición de un pelele. Ahora ya está pidiendo apoyo y sólo le falta que se meta debajo de la cama, porque su actitud es una vergüenza.
''Ahora que hay tanta violencia, imagínense cómo estamos si tenemos un presidente delincuente como Calderón, quien es producto de un fraude electoral, que no tiene autoridad moral para poder enfrentar al crimen organizado'', dijo.
Para enfrentar el problema de la delincuencia en México se necesita lograr un estado de bienestar, acabar con la impunidad y la complicidad, así como fomentar la creación de fuentes de empleo, pues no se podrá acabar con el crimen organizado aplicando más leyes o utilizando la fuerza bruta, añadió.
En Cotaxtla, el ex candidato presidencial de PRD, PT y Convergencia señaló que la decisión del TEPJF de destruir las boletas del 2 de julio de 2006 sólo refleja que las actuales autoridades no quieren que haya huellas del fraude electoral.
Manifestó que si el gobierno espurio estuviese tranquilo y seguro con su conciencia, la papelería electoral no se destruiría, se revisaría cada documento y se conocería la verdad histórica; sin embargo, no será así.
Mencionó que la autoridad electoral se apura a destruir las boletas y ello demuestra que ''no hay autoridad moral en el gobierno usurpador''. Aseguró que hay una intención más que anunciada para eliminar las pruebas del ''fraude electoral que llevó a Felipe Calderón a ocupar indebidamente la silla presidencial'', y advirtió que la estafa no se borrará ni aunque quemen al IFE entero.
''Demuestra que no quieren dejar huella, pero a Calderón se le olvida, y hay que recordarle, que la mancha de un fraude no se limpia ni con toda el agua de los océanos y él pasará a la historia como un presidente impuesto, espurio", comentó al iniciar su quinta gira informativa por Veracruz.
El político tabasqueño agregó que no hay posibilidad de que Calderón Hinojosa y su equipo evadan el juicio de la historia, y lo comparó con Carlos Salinas de Gortari, que en su momento fue elevado como mandatario con base en un fraude electoral similar.
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